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Conocimiento · Elegir máquina

Qué máquina necesito para hacer heno

Actualizado9 de agosto de 2026
Lectura8 min
EscribeEquipo técnico de Craisa
La respuesta corta

Hacer heno son cuatro operaciones y cada una tiene su máquina: cortar y acondicionar (segadora acondicionadora), esparcir si el secado se demora (henificador), juntar en andana (rastrillo) y compactar (enfardadora o enrolladora). El orden de compra no sigue el orden de las operaciones: conviene resolver primero el eslabón que hoy limita la superficie o donde se pierde más hoja. En la mayoría de los planteos argentinos ese eslabón es el rastrillado, no el corte.

Las cuatro operaciones

Hacer heno es una cadena de cuatro pasos. Cada uno tiene una máquina y cada uno puede arruinar lo que hizo el anterior.

  • Cortar y acondicionar. La segadora acondicionadora corta y quiebra el tallo en la misma pasada, para que la planta pierda agua más rápido y pase menos horas en el suelo.
  • Esparcir o voltear. El henificador abre la andana para acelerar el secado. No siempre se usa: en un lote que seca bien, cada pasada de más es hoja de menos.
  • Juntar en andana. El rastrillo arma la andana con el ancho que necesita la máquina que viene atrás. Es el paso donde se rompe más hoja.
  • Compactar. Enfardadora o enrolladora, según el formato. La decisión entre uno y otro está en rollos de alfalfa.

El orden de compra no es el orden de la cadena

El reflejo natural es empezar por la segadora, porque es la primera operación y la más visible. Pero la máquina que conviene comprar primero es la del eslabón que hoy está limitando el resultado, y eso casi nunca coincide.

Hay dos limitantes distintas y se resuelven con máquinas distintas:

  • Limitante de superficie. No se llega a cortar en la ventana correcta y parte del lote se pasa de estado. Se resuelve con ancho de labor: una segadora más ancha o un tren de corte.
  • Limitante de calidad. Se corta a tiempo pero el heno llega al galpón con poca hoja. Se resuelve en el rastrillado y en la humedad de enfardado, no en el corte.

La pregunta que ordena la decisión es: ¿el problema es que no llego a cortar todo, o que lo que corto llega mal al fardo? Son dos inversiones distintas y resolver la equivocada no cambia nada.

En la mayoría de los planteos argentinos de alfalfa, la limitante es la segunda. El motivo está desarrollado en dónde se pierde la hoja.

Cómo se dimensiona cada máquina

No hay un número universal: depende de la superficie, de la cantidad de cortes por año, de la potencia disponible y de cuántos días de ventana climática hay en la zona. Pero el razonamiento sí es universal.

  • Punto de partida: el tractor. La potencia y el sistema hidráulico disponibles acotan las opciones antes que cualquier otra cosa. Una máquina que el tractor no mueve con holgura trabaja mal y se rompe.
  • Segunda: la superficie por corte y la ventana. Los días útiles entre cortes definen las hectáreas por hora que hay que hacer, y de ahí sale el ancho de labor.
  • Tercera: la coherencia del tren. El ancho de la andana que arma el rastrillo tiene que corresponder con la boca de la enfardadora o enrolladora. Una andana más angosta desaprovecha capacidad; una más ancha obliga a ir despacio o a hacer pasadas dobles.
  • Cuarta: el servicio. Repuesto disponible y alguien que conozca la máquina. En plena ventana de corte, una semana esperando una pieza cuesta más que la diferencia de precio entre dos marcas.

Los errores que se repiten

  • Comprar ancho sin potencia. La máquina entra en el lote pero el tractor la arrastra al límite, y el trabajo sale mal en las dos puntas.
  • Desacoplar el tren. Una segadora nueva alimentando un rastrillo viejo y agresivo: la hoja que ganó el acondicionador la pierde el rastrillo.
  • Sumar pasadas. Cada paso de fierro sobre alfalfa seca cuesta hoja. Volteos de más son pérdida directa.
  • Elegir por precio de lista. El costo real es precio más repuestos más horas paradas. El tercero es el que no aparece en la cotización.

Antes de pedir una cotización

Tener a mano estos cinco datos hace que la respuesta sea útil en vez de genérica:

  • Hectáreas de alfalfa y cantidad de cortes por año.
  • Modelo y potencia del tractor disponible.
  • Qué máquinas ya se tienen y en qué estado.
  • Formato de salida: rollo, fardo chico o megafardo.
  • Destino del heno: venta o consumo propio.

Con eso se puede armar una recomendación concreta y no una lista de catálogo. Ese es el punto de partida de cualquier conversación en contacto.

Qué no vamos a afirmar todavía

No publicamos comparaciones de rendimiento entre marcas ni porcentajes de pérdida atribuidos a una máquina en particular, porque no tenemos la medición propia que las respalde en condiciones argentinas. Cuando exista, se publica con el método a la vista: así la vamos a hacer.

Estado de prueba: criterio propio. Esta nota es un marco de decisión, no una medición. No contiene afirmaciones de rendimiento que requieran ensayo. Así medimos. Cuando cambie el estado, esta nota se actualiza y cambia la fecha.